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¿El tarot puede equivocarse?

El tarot puede equivocarse

Llevo más de 20 años leyendo las cartas y una de las tantas preguntas que se repiten en mi entorno es si el tarot puede equivocarse. Y, aunque parece una pregunta sencilla, no lo es tanto y puede llevar a la confusión de muchos consultantes que creen que las cartas tienen vida propia y pueden hablar por sí mismas.

En este artículo te voy a explicar, primero, qué es el tarot y cómo funciona, para luego pasar a todas las causas que podrían hacer que una lectura de cartas salga mal o no refleje lo que el consultante vive y vivirá en el futuro.

El tarot como herramienta de percepción e introspección


Lo primero que hay que entender del tarot es que es una herramienta simbólica sujeta a la interpretación de una persona que las mira y analiza y que se llama tarotista. Cuando digo simbólica me refiero a que tiene ciertos dibujos, códigos de colores y otros aspectos visuales que se traducen en algo así como escenas de una película que ayudan a constar al tarotista el relato de la vida de un consultante.

La intuición y capacidad del tarotista


En este ejercicio de interpretar las cartas, la intuición 1 y capacidad de hacer inferencias del tarotista es crucial. Al igual que un detective en la escena de un crimen, la persona que lee las cartas es capaz de percibir pequeños detalles y sensaciones del entorno para concluir lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que pasará. Todo esto le permite ofrecer perfiles de personalidad, patrones de comportamiento e incluso predecir acciones del consultante y otras personas relacionadas con él.

Los arquetipos y símbolos universales


Podríamos confiar en la definición que ha hecho Carl Jung de tarot y que señala que las cartas están cargadas de significado arquetípicos y símbolos universales. Eso permite al que las lee entresacar información del inconsciente colectivo, o capas de información ocultas para la mayoría de mortales, para describir situaciones que afectan al consultante.

El tarot como espejo


Visto así, el tarot funciona como un espejo en donde el tarotista se mira y observa aquello que percibe directamente del consultante. Es decir, es un puente de conexión entre uno y otro y no es un fin en sí mismo. Por lo mismo, podemos concluir que el tarot es una herramienta sin vida propia. O dicho de otra forma, es el sirviente de quién lee el tarot.

¿El tarot puede equivocarse y decir cosas erróneas?


Cuando ya hemos confirmado que el tarot no tiene vida propia ni tiene capacidad de razonar y que depende, exclusivamente, de la intervención de la persona que analiza los arcanos, podemos concluir que si hay algo que falla aquí es el tarotista.

Entonces, aquí la cosa se pone interesante porque el tarotista es un ser humano que puede ver afectado su rendimiento cognitivo por diversos motivos. Lo que le llevará a hacer malas predicciones, inferir resultados de forma poco precisa e incluso a decir cosas que no se corresponden con lo que le ocurre al consultante.

Sesgos y errores comunes en las lecturas del tarot


Para explicar cuáles son los errores comunes durante una lectura de cartas, me voy a enfocar en los sesgos principales que pueden alterar las capacidades cognitivas del tarotista. Los principales son:

Sesgo de confirmación


Este sesgo se produce cuando el tarotista busca y favorece las explicaciones o la información que fortalece sus creencias. Esto es un sesgo grave, ya que puede hacer que la persona que lee las cartas se enfoque más en lo que él cree que pasa y debería pasar, usando como base de información o datos sus creencias y percepciones. Al hacer esto, pierde su visión objetiva y habla a través de sus propios prejuicios o análisis personales.

Ejemplo de sesgo de confirmación:


Una mujer maltratada por su novio pide saber qué pasará con la relación. El tarotista que ha tenido experiencias personales de este tipo porque ha tenido problemas con su pareja y tiene tendencia a culpar a la mujer de los problemas y no a sí mismo, podría acabar señalando que la mujer maltratada tiene responsabilidad en los hechos y que el novio le quiere y que es ella la que debe cambiar. Cuando, en realidad, los hechos concretos confirman que la mujer, efectivamente, no ha cometido fallos y es el novio el que sufre de algún trastorno que produce su comportamiento agresivo.

Esto podría incluso llegar a ser peligroso, ya que podría inducir a la consultante a permanecer al lado de una persona que la maltrata. Todo porque el tarotista tiene una tendencia a favorecer aquella creencia que él mismo ha cultivado dentro de sí respecto a sus propios problemas.

Efecto Forer o validación subjetiva


Cuando un tarotista no es experto en lo que hace, suele hacer interpretaciones vagas y muy generales. Algo que se produce por su falta de confianza a la hora de profundizar en su percepción y análisis intuitivo. El miedo le lleva, entonces, a describir situaciones tan amplias que podrían aplicar a muchas personas a la vez y que, de manera negativa, podrían alejarse de las descripciones que se acercan a la vida de una persona y que, en muchos casos, suelen ser bastante específicas.

Ejemplo de efecto Forer o validación subjetiva


Durante una consulta de tarot el tarotista describe situaciones amplias diciendo “Has sufrido”, “Una persona cercana a ti lo está pasando mal” u otras frases igualmente ambiguas, lo que puede llevar a la confusión del consultante al no ver algo específico que revele de verdad lo que le sucede.

En este caso, aunque el consultante podría acabar por aceptar estas afirmaciones porque resultan tan amplias que le cuadran, al mismo tiempo puede sentir que la lectura no ha sido precisa o profunda. Esto, a su vez, puede llevar a la percepción de que el tarot se ha equivocado, alejándose por completo del suceso específico que le afecta y del cual le interesaba hablar.

Proyección


La proyección funciona de manera parecida al sesgo de confirmación, aunque con algunas diferencias. Mientras en el sesgo de confirmación el tarotista busca a través de la lectura de cartas reforzar lo que él cree sobre distintos ámbitos, en la proyección el tarotista literalmente vuelca sus creencias en la lectura de cartas.

Ejemplo de proyección en una lectura de tarot


Una chica pregunta si su pareja volverá y el tarotista comienza a hablar de un hombre que tiene sentimientos y que volverá. El problema es que la pareja de la chica es una mujer y la descripción que está haciendo la persona que lee las cartas no le cuadra para nada, quitando fuerza a toda la consulta.

Lo que ha ocurrido aquí es que el tarotista ha dado por sentado, por pura creencia personal, que la pareja de una mujer debe ser siempre un hombre y conforme a eso ha desarrollado su interpretación.

Situaciones que pueden afectar la precisión de las lecturas de tarot


Además de los sesgos cognitivos anteriormente mencionados, hay aspectos personales del tarotista que pueden afectar la precisión de una lectura de tarot. Los principales son:

Falta de concentración


Si la lectura de cartas se realiza en un entorno poco acogedor o ruidoso, la posibilidad de que el tarotista esté menos concentrado es mayor. Si eso ocurre, será normal que la percepción que tenga se vea disminuida, lo que sumado a los sesgos cognitivos anteriores podría resultar en una lectura de cartas completamente ineficiente y poco satisfactoria para el consultante.

Enfermedad o estrés


Si el tarotista no se encuentra en condiciones físicas ni mentales, esto puede afectar su capacidad de análisis. Esto, porque la afección o enfermedad puede desviar su atención y hacer que sus predicciones y análisis se vean distorsionados producto de esta falta de atención a los detalles y preguntas realizadas por el consultante.

Presión con el tiempo


Habitualmente, cuando las consultas se realizan con minutaje o vigilancia del tiempo, esto puede añadir una capa extra de estrés y tensión a una consulta. Esto se suma a las condiciones de estrés y que combinado con cuestiones de salud podría llevar a una lectura de cartas mediocre y totalmente insatisfactoria.

Relación con el consultante


Si el tarotista tiene estrecha o cercana relación con el consultante, esto puede hacer que el nivel de objetividad se vea reducido. Principalmente, porque los deseos del tarotista y la conexión emocional con la persona la que lee las cartas le lleven a concluir y percibir escenarios deseados y que nada tienen que ver con la situación real y objetiva del consultante. Esto, también, puede hacer que el tarotista se sienta intimidado frente a cartas negativas o una lectura poco auspiciosa, distorsionando el relato de la lectura para no afectar negativamente al consultante.

El tarot no falla, el tarotista sí


Cuando entendemos la naturaleza del tarot y comprendemos su función como una herramienta que permite expresar el aspecto cognitivo del tarotista, quitamos validez a la idea de que el tarot se equivoca y nos enfocamos en el factor humano que hace que las lecturas sean poco precisas.

Los tarotistas son personas y como toda persona pueden estar sujetos a trampas psicológicas y sesgos. Esto, querámoslo o no, puede afectar una lectura de cartas y puede hacer que la experiencia del consultante sea decepcionante.

Entonces, una vez que entendemos cuáles son las trampas y problemas que pueden afectar el desempeño del tarotista, podemos trabajar en nuestras interpretaciones para evitar que efectos indeseables se cuelen en ellas y nos lleven a conclusiones poco objetivas o sesgadas. Esta visión madura, intelectual y enfocada nos ayudará a percibir el tarot más allá de los prejuicios y mitos que tanto abundan en internet y en la vida en general.

Foto de cottonbro studio

  1. https://cursoonlinetarot.com/la-relacion-entre-intuicion-y-tarot/ ↩︎

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